jueves, 23 de octubre de 2008

camarón que no nada… a clases de nado fue



* El “camarón” o quisquilla es un crustáceos del orden de los decápodos. Viven tanto en aguas dulces como saladas, así como en regiones templadas y tropicales o frías y gélidas. Habita en aguas poco profundas, cerca del fondo, donde se alimenta de plantas y pequeños animales.

Hoy aprendí algo que me hizo pensar, algo transcendental en la vida laboral… “camarón* que no nada… camarón que se lo lleva la corriente” visto desde este punto de vista ¿qué tienen que ver los camarones con la vida laboral…? - Pues en un principio no sé, pero déjame unos instantes y seguro que le saco punta al tema…-
El camarón que quieto se queda, que bloqueado esta ante la corriente, al carajo se va… dicho en cristiano os pregunto ¿cuántas veces nos hemos quedado bloqueados ante determinadas circunstancias sin saber cómo reaccionar?...
No contestes ahora, hazlo después de la publicidad…
(En cinco segundos vuelvo)

“orinales con pedales… mientras su hijo mea… peeedalea”

Ya estoy de vuelta… muchas por supuesto, y un escalofrió recorre nuestro cuerpo preguntándote ¿y ahora qué hago?... ¿reculo y doy marcha a tras?
¡Cojolibus! ni se te ocurra… dar marcha atrás nunca… bueno si… para ir en busca de un “chubasquero de pito” (condón) porque no te lo pusiste al comienzo de la faena… y ansiosa esta la fermosa gachís (mujer hermosa, que el hipo quita) para que remates la faena… ¡cielos! creo que me fui por las ramas… mujeres… mujeres…
Que eso… cuando te sientas perdido, bloqueado, usa tu capacidad de improvisación y sigue nadando que la orilla seguro que está cerca… siempre algo aprenderás de la engorrosa situación en la que te viste envuelto, aunque solo sea que de ellas se puede salir… (y de las… también) nadie es perfecto… nada… nada… pues eso, nada que ya termino.


… y enderrepente… el camarón Alamadri que se dejo arrastrar por la corriente despertó de su letargo, se puso unas aletas en sus patitas y atónitos dejo a los demás camarones de la manada cuando los adelanto y el primero llego… ¿dónde? ¡coñe… pues donde vallan los camarones…!

Vaya una letanía de letras unas detrás de otras, pero… no me negareis que ameno fue… jejeje
Sinceramente… mi agradecimiento por vuestra paciencia…
Ale! sacavo... hasta otra!!!

doc.jkl

No nota del autor:
Mi agradecimiento al camarón “Alamadri” por dejarme publicar un pasaje de su veloz historia, y también mi agradecimiento al camarón, de colorado envoltorio, entrenador de camarones que con peculiar empeño, enseño a nadar a la manada de incautos camarones parados que nadar querían saber y con el aprendiendo estaban.

6 comentarios:

Ana Belio dijo...

Yo cuando no sé como reaccionar, no raciono, perdón quería decir no reacciono.

No hagas nada, y todo se hará solo y a través de ti.

Nunca vi un camarón, pero si una isla.

Carlota dijo...

joer... pues se me ha hecho corto... sinceramente, creo que el tema da para posts y posts... :P. El anuncio único me encantó, eso sí. Y el post también, ojo, que me vino al pelo... (no a pelo... condón, como bien dices). Un ejemplo de continuación podría ser lo que la camarona le dice a su camarón por llegar tarde, por mucho que él le ponga la excusa de que se lo lleva la corriente... Un besuco ;)

* SINE DIE* dijo...

Orinales con pedales?

:-O

:)

Un saludo

Tara dijo...

Cuando ha llegado la publicidad, mi cabeza ha caído de la mesa y, rodando, se ha ido a esconder bajo el armario... a ver quién es el guapo -por decirlo de algún modo- que la encuentra ahora, a tientas, a oscuras y sin ojos para encontrarla...

pero como sigue hablando -que no nadando-, mis dedos siguen tecleando su doctrina: vivan los camarones!!!
en Sta.Kemola vivía uno, que cantaba flamenquito del bueno, pero nos abandonó... quizá fue en busca de aguas más tranquilas, quién sabe.

Y Dock, estoy de acuerdo, ante la adversidad, hay que seguir braceando pero vigilando la ropa también.

Sun Tzu dijo...

Muy bien, Doc, creo que el empeño del entrenador de camarones está dando sus frutos je je je. Como suele ser habitual, un tema que da mucho juego, sí señor (que se lo pregunten si no al camarón alamadri y al resto de la manada, a los que desde esta tribuna aprovecho para saludar, como hacen en la tele je je je).

Es cierto que el camarón debe seguir nadando y enfrentarse a la corriente por muy fuerte que ésta sea, y que siempre se aprenderá algo de estas situaciones de bloqueo, como muy bien comentas, pero quizás sólo estemos viendo una parte limitada de la historia del camarón, ¿no te parece?

Se puede aplicar a la vida laboral del camarón y también al resto de su camaronil existencia. Como buen camarón, aparte de trabajar, debe usar lo que ha aprendido de enfrentarse al bloqueo para cualquier situación que se le plantee, e incluso yo diría más: esa capacidad de improvisación yo la llamo simplemente INSTINTO DE SUPERVIVENCIA (cuando veas al camarón de colorado envoltorio se lo dices de mi parte), ya que justamente es esto lo que diferencia al camarón que se adapta a cualquier ecosistema del resto de camarones(por muy adverso que les pueda parecer al resto de camarones, el camarón que no se rinde ante nada ni ante nadie llega a la orilla, SIEMPRE llega).

El ecosistema de los camarones, hoy por hoy, es bastante complicado, y sólo sobreviven los que son capaces de adaptarse a todo, los que no se rinden y los que demuestran que son más fuertes mentalmente que sus congéneres.

La gran diferencia entre los camarones no está en sus diversas preparaciones ni en sus dilatadas experiencias en diverso grado, sino en su FORTALEZA MENTAL, en su capacidad de avanzar, de luchar y no rendirse aunque el resto de camarones dén el asunto como batalla perdida.

Como decía el Conde de Montecristo: "la vida es una tormenta; estás tranquilamente tomando el sol en la playa y la fuerza de la tormenta te arroja con violencia sobre las rocas. De cómo te enfrentes a la tormenta va a depender la clase de hombre que serás y el tipo de vida que lleves". Si le vale el ejemplo a Edmon Dantés, a mí por supuesto que también.

Espero que el entrenador de camarones se dé cuenta que puede aprender valiosas lecciones de su manada de camarones, y que el ansia por aprender a nadar de éstos le permita mantener la cabeza fría y ayudarlos en su ardua tarea de llegar a la orilla.

Yo en su lugar, intentaría hacerles partícipes de la importancia de pequeñas lecciones como ésta - que bien ejemplificas en este post -, ya que en los pequeños detalles y los sutiles aprendizajes de cada día está la esencia para ser a cada paso un camarón y más avanzado, en el terreno laboral y en las demás obligaciones de la camaronil existencia (aunque claro está, cada uno elige el sistema que considera más adecuado para su manada de camarones).

Sólo una cosa más: perdón por ser tan explícito y enrrollarme tanto, pero como comenta más arriba Carlota, es un tema que da para varios posts.

titiritera dijo...

y a mi que me llaman la gamba :P. Tienes mucha gracia para contar las cosas, me gusta tu blog.